El día comienza, como ha comenzado desde siempre. La tenue luz se apodera poco a poco de las sombras y la oscuridad, la noche da su último respiro mientras la luz avanza sobre tu piel, envolviéndola, derramando sobre ti su calidez, pintando tu piel canela.
Cuantos amaneceres tuvimos?...cuantos amaneceres más tendremos?
El día comienza y a pesar de la distancia que nos separa, beso tus labios como los besé la primera vez, contemplo tu rostro con la misma fascinación que la primera vez, toco tu piel con la misma mezcla de avidez y encuentro que la primera vez.
El día comienza y me doy cuenta de que ya no podré vivir muchos más amaneceres sin tenerte a mi lado, sin sentir el aire saliendo de tu nariz, sin sentir tu pelo sobre mi cara, sin sentir tu ser junto al mío.
El día comienza y te extraño, amanece en mi corazón y me doy cuenta de que aquella luz extraña y deliciosa jamás será la misma si tú no estás a mi lado.
Amanece y me doy cuenta de que te necesito.
Amanece y te quiero.

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